Con el tiempo Pierina Minutillo no solo capitalizó experiencia, también descubrió que “cada creación era una forma de expresión. Que detrás de cada macaron o cada postre había una intención, una emoción, una búsqueda”. Fue entonces que empezó “a pensar la pastelería no como productos sueltos, sino como experiencias que conectan con quien las recibe”. Hoy nos cuenta su historia, en primera persona. 

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